martes, 1 de mayo de 2012

Dejé a mi corazón enamorarse, y vos apareciste para reclamarlo. Estaba muy oscuro, y yo estaba acabada hasta que besaste mis labios y me salvaste. Mis manos eran fuertes, pero mis rodillas eran demasiado débiles como para sostenerme en tus brazos sin caer a tus pies. Pero hay una parte de ti que nunca conocí, todas las cosas que dijiste nunca fueron ciertas, y los juegos a los que jugaste conmigo siempre los ganaste. A veces me despierto por un golpe de la puerta, y te oigo llamarme. Todavía te debo estar esperando. Incluso cuando sé que esto ya está acabado, no puedo evitar buscarte.

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